Leopoldo Alas: La Regenta
Contenido:
La Regenta: Los tres primeros capítulos
La Regenta: Preguntas
La Regenta: La exposición
La Regenta: Comentarios
La Regenta: Lo simbólico/lo semiótico
Lo simbólico/lo semiótico: Preguntas
La Regenta: Capítulos 4-6
La Regenta: El desarrollo
La Regenta: Capítulos 16-18
La Regenta: Capítulos 19-21
La Regenta: Expliquen (Cap. 19-27)
La Regenta: Verdadero o falso (Cap. 22-27)
Ensayo sobre La Regenta (un ejemplo)
Crónica de La Regenta por capítulo
• • •
La Regenta: Los tres primeros capítulos
- En cuanto al ritmo temporal de estos capítulos, podemos calificarlos de
a. tiempo lento o casi parado
b. visión rápida o panorámica
c. acción normal- El primer capítulo, por ejemplo, transcurre
a. durante una hora
b. durante una tarde
c. durante una noche- El segundo y tercer capítulos toman lugar durante
a. esta misma tarde
b. esta tarde y la noche que sigue
c. un período de 48 horas- Ocupan la mayoría del texto del primer capítulo descripciones de
a. Vetusta, la catedral, y los clérigos.
b. personas de la ciudad, como Obdulia y los Infanzones.
c. A y b.- En tales descripciones, es evidente
a. el objetivo crítico del autor
b. el uso del recurso llamado ironía
c. a y b- Según el narrador, los habitantes de Vetusta valoran _____ por encima del buen gusto.
a. la religión
b. la prudencia
c. el dinero- En sus estudios sicológicos de personajes mayores y menores, Ala emplea un recurso usado también por Larra, es decir,
a. el tic caracterizador
b. la caricatura
c. a y b- Su descripción de la Iglesia implica que
a. funciona como cualquier negocio, con sus pequeños conflictos, luchas, ritos--todo puesto a un nivel mundano y temporal.
b. es la única institución de Vetusta que ha conseguido no desvalorar la honradez
c. ni a ni b- ¿Qué frases hacen referencia a la desgracia de la joven Ana?
a. “Tal vez de esta desgracia nacían sus mayores pecados”.
b. “Desde entonces la trataron como a un animal precoz”.
c. a y bLa Regenta: Preguntas
- ¿Qué rasgos de la narración breve de Alas se aplican igualmente a la novela?
- Según Rafael Rodríquez Marín, "la intención crítica constituye parte fundamental en sus narraciones extensas y breves". ¿Cómo se manifiesta esta intención en La Regenta?
- En algunas obras de «Clarín» se reunen las múltiples posturas que caracterizan a la política, la sociedad, y la cultura españolas en el último tercio del siglo XIX: el conservadurismo frente al progresismo, el idealismo krausista opuesto al materialismo positivista, y un romanticismo tardío frente al naturalismo.¿Cuáles de estos ‘ismos’ son tratados por el autor en La Regenta? Expliquen.
La Regenta: La exposición
- En los dos primeros párrafos de La Regenta, Alas utiliza ciertos procedimientos lingüísticos para reforza los temas introducidos en esta sección clave de la novela. ¿Cuáles son los temas y cómo son tratados?
- En estos mismos párrafos, los lectores aprenden mucho sobre la voz narrativa que les va a contar la historia. ¿Cómo es? ¿Cuáles de los siguientes frases descriptivas le describen?
a. Habla en tercera persona.
b. Es omnisciente.
c. Es fidedigno.
d. Es un observador externo mejor que testigo.
e. Su narración está ‘focalizada’.- ¿Qué aprendemos del narrador por medio de su descripciones del pueblo, de la torre de la Santa Basílica y de los personajes? ¿Es posible adivinar su propósito?
- ¿Cuál será el papel del medio ambiente en esta novela? ¿Y del momento histórico? ¿Y de la herencia?
- ¿Es «Clarín» heredero de la técnica y estética realistas? Expliquen.
La Regenta: Comentarios
Comenten los siguientes textos:
- “La heroica ciudad dormía la siesta” (93).
- “Vetusta, la muy noble y leal ciudad, corte en lejano siglo, hacía la digestión del cocido...” (93).
- “...una cruz de hierro que acababa en parrayos” (94).
- “...fantasma gigante que velaba por la ciudad pequeña y negruzca que dormía a sus pies” (94).
- “Cuando posaba para la hora del coro--así se decía--Bismarck sentía en sí algo de la dignidad y responsabilidad de un reloj” (95).
La Regenta: Lo simbólico/lo semiótico
"Simbólico" y "semiótico" son términos que nos pueden ayudar a organizar la amplia materia psíquica y social representada en esta novela.
Por "simbólico" se entiende, según la teoría lacaniana, todo perteniciente a aquella esfera donde la experiencia humana y más, toda percepción humana, es conocida o sabida. En fin, lo simbólico es lo expresado. Por eso, la esfera simbólica se asocia nítidamente con la cultura y el lenguaje. También se relaciona con la ley.
Es posible entender esta determinación lacaniana como una interpretación metafórica (dirían algunos críticos lacanianos) de un postulado freudiano muy conocido: lo de la configuración madre-hijo/a-padre. Existe primero la relación madre-hijo/a. Es el momento más real, digamos, más natural, en el desarrollo del ser humano. Después, se acerca el padre, quien impone la ley, es decir, la cultura en sentido amplio. El nexo entre la madre (quien para su hijo/a representa lo real) y el hijo/la hija queda modificado, y éste/ésta entra en la esfera simbólica, porque es capaz de expresarse con palabras.
Pues, para Lacan, esta esfera es donde vivimos en el momento en el que comenzamos a hablar. La imagen del ser humano queda desplazada por un símbolo. No obstante, lo real sigue existiendo igual que lo imaginario, los cuales constituyen esferas tanto como lo simbólico. Las tres esferas lacanianas son éstas: la esfera real, a la cual intentamos acercarnos pero jamás alcanzamos; la esfera imaginaria, la que existe en forma de imágenes sin expresar; y la esfera simbólica, donde ‘existimos’ a partir de la fase del espejo.
Esta fase es el momento clave en la evolución hacia lo simbólico. Es cuando el niño/la niña se mira en el espejo y se reconoce como ser unitario, ya que antes de verse en el espejo su conocimiento de su ser está fragmentado: dos pies, dos manos, etc. Esta primera configuración simbólica adquiere importancia psíquica: se convierte en el yo subjetivo. Cuando el pequeño ser humano comienza a decir “yo”, se refiere a este yo simbólico, no al yo real, perdido ya en el inconsciente.
Julia Kristeva, neofreudiana y a la vez neolacaniana, inventó el término "semiótico" para describir todo intento del ser humano de recuperar lo que la esfera simbólica desplaza. Lo semiótico incluye toda experiencia humana que existe fuera de lo simbólico: los sueños, por ejemplo.
Kristeva también califica de semiótico a cierto tipo de lenguaje: éste que rebela contra las reglas gramaticales, y que intenta crear algo nuevo: “new, real device”. Dice ella que hay que balbucear, hay que hablar como uno habla de niño pre-especular. Hay que alejarse del yo simbólico para encontrar una subjetividad más real y, por eso, fragmentaria. La ‘verdadera’ subjetividad no se estanca jamás sino que sigue transformándose a lo largo de la vida. Para expresar esta evolución deseada, Kristeva utiliza el término “subject-in-process”.
Kristeva, igual que Lacan, establece un nexo entre lo semiótico y lo femenino y entre lo simbólico y lo masculino. Lacan mantiene cierta ambigüedad al hablar del tema (y su ambigüedad casi constante es en realidad una estrategia para no caerse, quizá, en la trampa de lo simbólico). Algunos lacanianos, otros no, mantienen que el sentido de estos términos--masculino y femenino--es figurado. El estilo de James Joyce, dice Kristeva, es un estilo femenino porque es semiótico. Igualmente, madre y padre pueden entenderse metafóricamente. Mujeres u hombres pueden ejercer el papel de padre, en el sentido lacaniano.
Lo simbólico/lo semiótico: Preguntas
Aplicando el esquema explicado arriba, comenten sobre lo simbólico y lo semiótico como esferas conflictivas en La Regenta.
- Describan el mundo simbólico de Vetusta. ¿Qué evidencia encontramos en el texto de un componente semiótico resistente?
- ¿Quiénes y cómo son los múltiples padres y madres de Ana Ozores?
- El título de esta novela es La Regenta, término femenino pero a la vez masculino--en el sentido lacaniano--por su relación con el poder. Comenten esta ambigüedad aparente.
- Las obras románticas de la primera mitad del siglo igual que las obras posrománticas de la segunda mitad ponen de relieve el yo subjetico. Sin embargo, los textos realistas y naturalistas de la segunda mitad dan a entender que el yo auténtico de cada ser humano sigue siendo poco estimado por la sociedad en general. ¿Es perceptible algún ‘mejoro’, algún progreso respecto al yo subjetivo?
La Regenta: Capítulos 4-6
- En el capítulo 4, descubrimos que la estructura argumental de la novela no se rige por reglas inflexibles, ya que—comenzado el desarrollo en capítulos anteriores—el autor introduce de repente materia exposicional por medio de
a. un “salto atrás”
b. unas cartas encontradas y leídas por Víctor
c. un diálogo entre Anunciación y Águeda- El padre de Ana, don Carlos es
a. primogénito de un segundón del conde de Ozores
b. hombre ilustrado y ateo, krausista, poco prudente y romántico
c. a y b- Camila, el aya de Ana,
a. es una española ‘inglesa’ quien adopta unos métodos crueles, como el encierro y el ayuno, para castigar a la niña
b. por medio de una gran calumnia, destruye la fama de Ana y Germán
c. a y b- La perspectiva juvenil de Ana descansa sobre la(s) siguiente(s) idea(s):
a. “Creyó en una gran injusticia que era la ley del mundo...”
b. “contradiciendo poderosos instintos de su naturaleza, vivió en perpetua escuela de disimulo...”
c. a y b- Vemos una reacción en Ana que veremos más adelante en Tristana y que refleja, hasta cierto punto, una readidad femenina decimonónica:
a. se hace mística (lo semiótico reemplaza lo simbólico)
b. una fe religiosa va llenado el vacío dejado por una educación ‘ilustrada’
c. a y b- Muerto su padre, Ana
a. decide casarse con un ‘americano’
b. quiere emanciparse, pero no sabe cómo
c. ni a ni b- El capítulo 6,
a. siguiendo de nuevo el hilo argumental de los tres primeros capítulos, comieza a las 3 de la tarde del día siguiente
b. toma lugar en el casino, escenario utilizado para criticar la vida pública vetustense
c. a y b- La vida pública de los vetustenses puede calificarse de
a. monótona y superficial
b. viciosa, hipócrita y estúpida
c. a y b- En este mismo capítulo encontramos el centro axial de esta parte de la novela, ya que
a. queda establecido el triángulo Ana-Fermín Mesía
b. surgen conflictos políticos entre unos y otros
c. Mesía y Víctor se presentan como candidatos en las elecciones legislativas- Parecido a unas técnicas usadas por Pardo Bazán para aumentar el suspenso, aquí tenemos el caso de
a. Pepe Ronzal, ‘Trabuco’, quien convierte un peón en reina
b. Águeda, quien derrama un vaso de leche
c. Mesía, quien sueña que Víctor le mata
La Regenta: El desarrollo
- ¿Cómo se puede calificar el hilo argumental? ¿Transcurren las acciones cronológicamente?
- ¿Cuándo acaba la exposición? ¿Con qué acción comienza el desarrollo?
- Se van introduciéndose un número de personajes menores, como el delantero Bismarck, el acólito Celedonio, don Cayetano, «Frígilis», Carlos Ozores, Agueda, Anuncia, Camila, Obdulia, los marqueses de Vegallana, Petra, etc. ¿Qué función tienen en el desarrollo de la historia? ¿Cómo construye Alas sus personajes? ¿Observamos estrategias parecidas a las estrategias usadas en su narración breve?
- Comparen y contrasten el marido de Ana con el de Tristana.
- Al llegar a la pág. 266 del Capítulo VI, averiguamos que han pasado unas 24 horas y, sobre las 3 de la tarde, comienza el segundo día de la narración. ¿Cuál es la acción más importante que ha ocurrido en este período, acción que funciona, quizá, como centro axial de la narración?
- En esta misma página se introduce otro asunto que puede interpretarse como otro centro axial de la novela. ¿Cuál es? ¿Ante qué tipo de historia (hilo argumental) nos encontramos?
- Alas le ‘saca’ a don Víctor de la comedia calderoniana, en la cual abundan caballeros de este tipo, buenos, honrables, y pundonorosos. La revelación de un posible escándolo (protagonizada por la Regenta o por un pretendiente suyo) también recibe un tratamiento propio de la comedia (pág. 266-67). Expliquen.
- El procedimiento narrativo llamado leitmotivo puede ser algo más que un tema secundario; es decir, puede servir de señal o enfoque, llamándonos la atención a algún tema repetido a través de la narración. ¿Funciona tal tratamiento cómico como leitmotivo? ¿Con qué tema se relaciona?
- En el Capítulo VI se introducen dos personajes, Joaquín Orgaz y Pepe Ronzal, el Trabuco. El primero le comunica al grupo unas noticias escandalocas sobre la Regenta. El segundo entra un poco después, juega al ajedrez, y consigue convertir en reina un peón. ¿Cuál será el significado de esto? Los finales de muchos capítulos se ofrecen a una interpretación simbólica. Mencionen otros ejemplos.
- En un artículo sobre el costumbrismo, José Escobar habla de la mímesis moderna o costumbrista distinta a la mímesis clásica. Mientras que ésta implica la imitación de la Naturaleza, concepto general y abstracto, aquélla se refiere a la fiel representación de un entorno concreto y local. Para el costumbrista o realista decimonónico el texto debe reflejar la vida civil. Dice Escobar: "La 'vida civil' es el referente cultural e ideológico de la literatura surgida al amparo institucional de la vida pública burguesa que se manifiesta en lugares de reunión como cafés, tertulias, paseos, etc., constituidos en instituciones ideológicas. En una de ellas, la prensa periódica, encuentra la «vida civil» un nuevo medio de formidable proyección literaria que contribuye, en gran parte, a constituir en la Europa dieciochesca la emergente esfera pública burguesa a que se refiere Jürgen Habermas". ¿Cuál es el papel de la «vida civil» en La Regenta?
La Regenta: Capítulos 16-18
- La fecha clave del capítulo 16 es
a. el Día de los Difuntos
b. el Día de Todos los Santos
c. el Día de San Juan- Ana está triste porque
a. no encuentra placer en la vida
b. es incapaz de aguantar la humedad y el frío del invierno
c. a y b- Don Juan Tenorio sirve para
a. despertar las emociones de Ana
b. demostrar el punto de vista de Víctor, quien responde al Tenorio como teatro, sin identificarse con los personajes
c. a y b- Desgraciadamente, cuando Fermín, más tarde, le visita a Ana, le dice
a. que debía convertirse en beata
b. que no debía haber asistido a la función por ser día de obligación religiosa
c. a y b- La yuxtaposición es un recurso fundamental de este capítulo; por ejemplo,
a. la tristeza asociada con estas fechas se contrasta con la emoción producida por el drama
b. la romántica Ana está transformada por la magia poética de Zorrilla, mientras para Mesía la obra está pasada de moda, materia más bien para una parodia
c. a y b- Por medio de una charla entre Quintanar y Mesía, se descubre que el marido de Ana, a pesar de ser, según él, un hombre pacífico,
a. sabe manejar bien la pistola y la espada
b. es capaz de dar una “sangría suelta” a una esposa infiel
c. a y b- Un detalle mencionado en la pág. 45 sobre la guerra de Cuba nos da a entender que el tiempo de la novela es
a. 1877
b. 1898
c. 1868- El capítulo 17
a. toma lugar el Día de los Difuntos
b. está protagonizado por Fermín, quien prepara el ‘escenario’ para controlar y seducir a Ana
c. a y b- Entre los motivos simbólicos del capítulo 18 encontramos
a. las máquinas de Víctor
b. la lluvia y el frío
c. a y b- Ana está entusiasmada con la idea de recuperar la niñez y empezar de nuevo, así destruyendo el viejo orden de su vida. Quien le ha insirado, su nueva “madre”, es
a. Mesía
b. Fermín
c. FrígilisLa Regenta: Capítulos 19-21
- Cuando el día de San Blas (el 3 de febrero) anuncia la llegada de la primavera, Ana, aunque enferma, se alivia
a. cuando lee Santa Teresa
b. cuando Mesía viene a visitarla
c. a y b- Mesía, más enamorado que nunca,
a. se hace amigo de Víctor para justificar sus frecuentes visitas
b. decide no irse de vacaciones
c. a y b- El salto atrás del capítulo 20
a. trata de la riña entre Pompeyo Guimarán y Frígilis
b. pone de relieve algunos temas filosóficos de la época
c. a y b- Pompeyo
a. es diferente de los demás, ya que no culpa a los cleros sino a la religión misma
b. se hace amigo de Santos Barinaga, enemigo del Provisor
c. a y b- Uno de los objetivos de este capítulo es destacar la creciente hostilidad hacia Fermín, quien ya tiene como enemigos
a. Pompeyo y Santos Barinaga
b. Glocester
c. a y b- Álvaro, pensando que Ana ha perdido interés, se pone celoso e intenta desacreditar más al Magistral. Su plan es
a. conseguir que Pompeyo, enemigo de Fermín, vuelva al Casino
b. calumniar al Provisor, inventando historias sobre las conquistas del cura
c. ni a ni b- Antes de irse de veraneo, Mesía va al Caserón para despedirse.
a. Allí, encuentra a Quintanar leyendo Kempis y a la Regenta vestida de monja.
b. Se declara a Ana pero no recibe indicio de los sentimientos de ella.
c. a y b- Una innovación estilística del capítilo 21 consiste en
a. el uso de múltiples saltos atrás
b. el uso de cierto perspectivismo, ya que algunas acciones del capítulo anterior (referentes al mes de mayo) se relatan de nuevo pero esta vez desde el punto de vista de Ana
c. a y b- La enferma, cada vez más mística,
a. lee la Vida de Santa Teresa escrita por ella misma y se entrega a la imitación de la Santa
b. se dedica a obrar bien e intenta convencer a su marido que se confiese y asista a misa con ella
c. a y b- Para Fermín, éste es el agosto más feliz de su vida, ya que
a. él y la Regenta, entregados a un amor casto, se ven todos los días
b. las calumnias contra él se van disminuyendo e incluso Glocester y Custodio han dejado de murmurar de un posible adulterio entre él y Ana
c. a y b- Ana, sin embargo, no comparte la felicidad de su hermano mayor, porque
a. Visitación le cuenta que el Tenorio de Vetusta se ha ido de vacaciones con la esposa de un ministro
b. descubre que Fermín y Teresina son amantes
c. a y bLa Regenta: Expliquen (Cap. 19-27)
¿Cuál es la importancia de los siguientes personajes, eventos, etc., para la historia?
- Ana halla una Mitología ilustrada de su padre, y entre las hojas están trocitos de yerba procedentes de Trébol.
- Pompeyo Guimarán
- La vida de Santa Teresa escrita por ella misma
- Dos muertes: las de Santos Barinaga y Rosa Carraspique
- “¡Lo juro por mi nombre honrado! ¡Antes que esto, prefiero verla en brazos de un amante!” (370).
La Regenta: Verdadero o falso (Cap. 22-27)
- Cuando acaba el veraneo y los vetustenses están de vuelta, Ana y Fermín siguen con sus secretos: el de ella, pensar en Mesía; el de él, consolarse con Teresa.
- Barinaga, alcohólico, y una monja de las Salesas, Rosa Carraspique, tísica, están a punto de morirse. Los enemigos de Fermín le echan la culpan por ambas situaciones, las que dan lugar a una crítica de la postura poco caritativa del Magistral en particular y de la Iglesia en general. Las condiciones antihigiénicas del convento empeoran la enfermedad de la monja; la pobreza perjudica la mala salud de Barinaga: [“L]e dan una hostia consagrada...pero no le dan un panecillo”.
- Crece la oposición entre Fermín y Álvaro y se hace, además, político. Mientras que Fermín se convierte en símbolo de la tradición y la intransigencia, Álvaro se hace voz del liberalismo y del progreso.
- Muere Barinaga, y su entierro se convierte en una manifestación anticatólica y anticlerical. Sin embargo, los celos de Glocester figuran entre las causas. En La Regenta, igual que en Los Pazos de Ulloa, se descubre que es difícil si no imposible aclarar las causas de algunos acontecimientos. Ni el positivismo ni el determinismo es capaz de ofrecer las repuestas definitivas anticipadas.
- Además, dado que el naturalismo busca en ‘lo natural’ las justas causas de cualquier acontecimiento, el fracaso de la teoría representa un elemento antinaturalista de la novela.
- Una sugerencia irónica viene al final: las arengas ateístas de Pompeyo habían trastornado la fe sencilla del pobre ebrio, Barinaga. Por culpa del ateo, Barinaga muere inconfeso y tiene que ser enterrado en el cementerio civil, abierto a toda profanación.
- En el Capítulo 23, descubrimos ejemplos del funcionamiento colectivo y personal de lo semiótico. Un ejemplo del primero es la Misa del Gallo, cuando profanaciones menores ocurren en la catedral misma. Del segundo encontramos un ejemplo en la forma de consolarse de Ana: con miedo de enloquecerse, piensa en el amor maternal como manera de evitar las angustias de su vida.
- El día de Navidad, en casa de Petronila, Ana está a punto de confesar sus pensamientos deshonestos a Fermín, quien, la noche anterior, les ha escuchado a los borachos llamarle el rival de Álvaro.
- Si Navidad ha ofrecido un posible alivio, el baile del lunes de Carnaval ofrece un claro desafío al orden religioso de Vestusta. Sin embargo, las mujeres aristocráticas, controladas por los curas jesuitas, se niegan a asistir al baile.
- Irónicamente, es el día después del baile, cuando Ana, regañada por el celoso cura, se da cuenta que su confesor, “[…] no era el hermano mayor del alma, era un hombre que debajo de la sotana ocultaba pasiones, amor, celos, ira [...]” (322).
- Aunque Ana decide no ser ni de Fermín ni del otro, Álvaro sigue planeando su campaña para la Pascua florida: “El mundo, después de resucitar Nuestro Señor Jesucristo, parece más alegre, más lícitos sus placeres ...” (327).
- A pesar de que están en Cuaresma y la devoción de los vetustenses va llegando a su punto máximo, la fe de Ana es cada vez más tibia. Sin embargo, empieza a entender mejor su religión personal (semiótica). Le importa la piedad colectiva y desea ser “una molécula de aquella espuma, partícula de aquel polvo que una fuerza desconocida arrastraba por el desierto de la vida, camino de un ideal vagamente comprendido” (334). Busca una fe religiosa sensorial y apasionada. En el templo, escucha el sublime Stabat Mater de Rossini.
- Pompeyo, igual que Ana ha definido sus propias ideas religiosas y comenta sobre la religión desde un punto de vista ateísta. “Al fin, hay una religión, la del hogar” (340).
- Fermín comienza a recobrar su buena fama, ante la aparente conversión de Pompeyo y la decisión de Ana de salir de nazarena en la procesión del entierro de Cristo. Sus enemigos, sin embargo, ven un complot en todo esto a pesar de que todo ha ocurrido por casualidad.
- Para Ana su sacrificio ha resultado ser sólo un acto más de teatralidad. Se pregunta: ¿Todo en este mundo es espectáculo? ¿No hay nada real?
- Se aprovecha Alas del momento más trascendente del calendario religioso, el entierro de Cristo, para destacar el deplorable estado de la religiosidad: “Iban a enterrar a Cristo, como a cualquier cristiano, sin pensar en Él; a cumplir con el oficio” (365). En la procesión, el De Pas va pregonando su gloria; Ana va pensando en su comicidad; Vinagre va apreciando su nueva competencia; y los vetustenses, mirándolo todo, tienen los pies de Ana “entre ceja y ceja”.
- El único que respeta el sacrificio de Ana es su marido, y para demostrarlo cuida a su esposa cuando está en cama tres días, con los pies hechos pedazos.
- Para finales de mayo (víspera de San Pedro), Ana y Víctor, alojados en el Vivero, propiedad campesina de los marqueses, parecen ser un matrimonio feliz. Quien ha sido el ímpetu de tan extraordinaria metamorfosis es Benítez, el nuevo médico de Ana, cuyo plan de vida--"¡Fuera cavilaciones, fuera aprensiones […]”--deja a Ana sana y salva.
- La nueva Ana es incluso capaz de encontrar algo bueno entre los escombros de su penosa juventud. Halla una Mitología ilustrado de su padre y entre las hojas, están trocitos de yerba procedentes de Trébol. La nueva Ana, en realidad, es la antigua, la Ana que existía antes de lo del barco y la gran calumnia.
- Ana, quien se ha enfermado por una falta de estímulo, puede volver a enfermarse: “[E]sa misma exaltación de la alegría, ese optimismo, ese olvido sistemático de sus antiguas aprensiones...no son más que el reverso de la misma medalla” (404).
Ensayo sobre La Regenta (un ejemplo)
Miguel Angel de la Cruz Vives en su estudio de La Regenta nota que la Regenta y el Provisor “no son sino la expresión de la existencia inauténtica de lo que pudieron haber sido Ana Ozores y Fermín De Pas.
- ¿Por qué se convierten los personajes en versiones inauténticas de sí mismos?
- ¿Qué elementos del medio social son más responsables?
- ¿Y ellos mismos? ¿Qué responsibilidad tienen Ana y Fermín?
- Además, a pesar de su condición predominante, ¿experimentan ellos “momentos de autenticidad, en los que lo reprimido aflora y la espontaneidad contrasta con el convencionalismo impuesto”?
- ¿Qué influencia sobre ellos tiene el mundo natural?
Crónica de La Regenta por capítulo
Cap. 1: Tarde del día 1
Mímesis costumbrista: descripciones de Vetusta, la Catedral, los clérigos. Fermín de Pas el Magistral, don Cayetano el Arcipreste, Saturno Bermúdez el arqueólogo, y otros. Personas de la ciudad: Obdulia, los Infanzones. Crítica de la ciudad por medio de referencias irónicas. Crítica de los valores (prudencia por encima del buen gusto). Estudios sicológicos de personajes mayores y menores. Tic caracterizador. Descripción: tiempo lento o casi parado.
Cap. 2: Tarde del día 1
Los personajes introducidos en el Cap. 1 se reunen. Comienzo del desarrollo: conflicto entre Ana y Fermín. Iglesia representada como cualquier negocio, con sus pequeños conflictos, luchas, ritos--todo puesto a un nivel mundano y temporal. Crítica de la burguesía: doña Obdulia.
Cap. 3: Noche del día 1
Preparación para la confesión general de Ana. La niñez de Ana. La madre. “Tal vez de esta desgracia nacían sus mayores pecados”. Suavidad: contacto con la madre (lo real). Loreto. Recuerdo de Germán, el barco. Pecado juvenil. Condena social. “Desde entonces la trataron como a un animal precoz”. [Aprende del caso de Trébol de aguardar las aparencias.] Monotonía. Escapes. Escuchar música. Romántica. Víctor: más cazador que marido; aficionado a representar comedias. Intertextualidad: El médico de su honra. Celoso. La espada. Álvaro como posible amante de Ana.
Cap. 4: Salto atrás (niñez de Ana)
Historia de Ana por medio de un ‘salto atrás’. Su padre Carlos, hombre ilustrado y ateo, romántico y poco prudente, primogénito de un segundón del conde de Ozores. Hermanas de Carlos: Anunciación y Águeda. Camila: aya de Ana: española ‘inglesa’: el encierro y el ayuno como castigos. Fantasías de Ana (escapes). Leer y escribir. Germán, el niño de Colindres. Camila destruye la fama de los niños [gran calumnia]. “Creyó en una gran injusticia que era la ley del mundo...tuvó miedo de lo que los hombres opinaban de todas las acciones, y contradiciendo poderosos instintos de su naturaleza, vivió en perpetua escuela de disimulo...”. Padre krausista, Camila despedida. San Agustín: Ana se hace mística. La devoción de la Virgen. Subir al monte. Transformación. Lo semiótico / la fe va llenado el vacío dejado por una educación ‘ilustrada’. [El autor muestra al lector los lados simbólico (la Iglesia, los cleros) y semiótico (el misticismo de Ana) de la religión].
Cap. 5: Salto atrás (adolescencia de Ana)
Muerto el padre, Ana vive con sus tías. “Transforma ciones propias de la edad”. Glocester: Ana ha manchado el honor de la familia. Etiqueta: ‘armonía celestial’ según los vetustenses. Casar a Ana con un ‘americano’. Más sobre la vida semiótica de Ana: religión, literatura, etc. “Quería emanciparse; pero ¿cómo? Ella no podía ganarse la vida trabajando; antes la hubieran asesinado las Ozores; no había manera decorosa de salir de allí a no ser el matrimonio o el convento”. “...unánime la opinión: la literata era un absurdo viviente”. La virtud de Ana la hace invulerable. Con 19 años se casa Ana con Quintanar con más de 40. Tomás Crespo: Frígilis. Su inicial rechazo del novio trae castigo (Anuncia). Su matrimonio: “Todo había concluido ... sin haber comenzado”.
Cap. 6: Las 3 de la tarde del día 2
Casino. Crítica de la monotonía, superficialidad, ‘buena educación’, vicios, hipocrecía, estupidez de la gente. Álvaro Mesía, presidente. Jugadores de tresillo. Frutos Redondo, el más rico americano. “...Vetusta se distinguía por su acendrado patriotismo, su religiosidad y su afición a los juegos prohibidos”. Valores. Parentesco. Comen tario sobre el encuentro entre Ana y Fermín. “Mesía le pone varas a la Regenta”. [Centro axial de estos capítu los: este encuentro entre la protagonista y su antagonis ta]. Posible escándalo: “...¿qué tiene que ver eso de las varas que Mesía quiere poner a la Regenta con el Magis tral y la confesión?” Joaquín Orgaz. Pepe Ronzal ‘Trabu co’: “Aborrecía a lo que olía a plebe”. Ajedréz: Trabuco convierte un peón en reina. Suspenso: ¿cuál será el papel de Trabuco en el asunto? Triángolo Ana-Fermín-Mesía.
Cap. 7: Poco tiempo ha pasado desde las 3 del Cap. 6
Suspenso: ¿Conquistará Álvaro a la Regenta? ¿Qué conflictos o alianzas (políticos o personales) van a figurar en su éxito o francaso? ¿Joaquín Orgaz, el Marqués, Redondo, Ronzal? ¿Cómo afectarán sus acciones las ventajas personales y políticas? Álvaro teme a Fermín, sabiendo que la virtud y la devoción de Ana pueden ser obstáculos más grandes que su marido. ¿Qué tipo de Don Juan es Mesía? ¿Qué puntos tiene él a favor y en contra? Llegada al palacio de los Vegallana. Aunque el paso del tiempo es casi imperceptible en estos capítulos, ciertos eventos marcan la hora. Paco el Marquesito se decide a ayudar a Mesía y de buscarse una amante también. Esperando encontrar a Ana, encuentran a Obdulia, quien, retorciendo el pescuezo de un pollo, grita: “¡Así a todos los hombres...!”
Cap. 8: Tarde del día 2
Los asuntos políticos. Aunque el Marqués es el jefe titular, Mesía controla todo. Corrupción del turno pacífico. La gente no reacciona ya que se aprovechan del sistema corrupto. Incluso Ronzal le debe su puesto al diputado de la Comisión (Mesía). Corrupción de la vida privada: la Marquesa arregla el escenario de los encuentros amorosos. Aventuras. Visitación, amiga de Ana, procura que la Regenta sea como las demás: poco virtuosa. Los deseos ‘subterráneos’ de Ana le causan ataques (lo semiótico). Su misticismo: otra salida semiótica. Visita le ‘provoca’ a Mesía y luego le da una bofetada. Aparece Ana después de confesarse; no entra en el palacio. Mesía sabe que De Pas es su ‘rival’. “¡Cuidado con el Magistral, que sabe mucha teología parda!”
Cap. 9: Tarde, casi noche del día 2
Paseo de Ana con su criada Petra. Cansada de su vida aburrida, busca algo diferente. Resaltan los lugares como ejes importantes de la historia: la Catedral, el casino, el palacio, el campo. Ana recuerda su charla con Fermín: papel de siquiatra. El quiere curar su enfermedad (sombra). Conectar con su devoción juvenil. No le dice al cura lo de su inclinación hacia Mesía. Llegan al Boulevard a la hora del paseo de los obreros, quienes se fingen caballeros. Anticipación: amante celoso, “La mato”. Lenguaje figurado: (Mesía) “El se creía una máquina eléctrica de amor”. “[E]l testimonio de las lecturas técnico-escandolosas”. “Ya no veía más que átomos, y su buena figura era un feliz conjunto de moléculas en forma de gancho para prender a todas las mujeres bonitas que se pusieran delante”. “Cuando la mujer se convencía de que no había metafísica, le iba mucho mejor a don Álvaro”. Le invitan a Ana a ver La vida es sueño, pero ella no quiere ir. Observaciones: importancia de la luz en el palacio, el casino, la calle. Todo--los objetivos de los demás, el estado de ánimo de Ana--las circunstancias, en general, son propicias para su ‘caída’.Cap. 10: Las 10 de la noche del día 2
Ana, sola en casa, piensa en su situación. Su marido es erudito pero no buen marido. En la oscuridad, da con una máquina, una trampa del marido. Krause: cuerpo / espíritu. Ana tiene 27 años y nunca se ha enamorado. Cf. soliloquio de Segismundo / soliloquio de Ana. Al lado de la cancela de la casa, ella se encuentra con Mesía. Oportunidad. Resumen: “¡Qué fácil era el crimen! Aquella puerta...la noche...la oscuridad... Todo se volvía cómplices. Pero ella se resistiría...”. El determinismo: todo la impuja hacia el adulterio. Incluso Víctor es cómplice: cree, igual que la Marquesa, que Ana debe salir más, que es demasiado buena. En cuanto a lo de la trampa, Ana le dice a Petra que no debe mentirle a Víctor. P. 387: ya está claro lo que tiene que pasar, y Petra lo sabe.Cap. 11: Mañana del día 3
Fermín y su madre: “su hijo era la fuerza, la viga y la pesa que exprimían el fruto, oprimiendo, cayendo poco a poco; ella era el tornillo que apretaba; por la espiga de acero de su voluntad iba resbalando la voluntad, para ella de cera, de su hijo; la espiga entraba en la tuerca, era lo natural. ‘Era mecánico’, como decía don Fermín explicando religión”. La Regenta se convierte en el ‘espejo’ del cura; no le ve como los demás, como hombre corrupto y ambicioso. La madre le critica a su hijo por lo de la confesión de Ana. Debe tener cuidado. Sus enemigos hablarán mal de él.Cap. 12: Mañana del día 3 hasta mediodía
Fermín acaba en el palacio de los Vegallana, donde se encuentra con la Regenta. El mundo ‘simbólico’ del cura le está deprimiendo. Necesita escaparse, respirar al aire libre (lo real). Su situación es parecida a la de Ana. Las monjas. Su vida se ha hecho muy mundana. Demasiada corrupción. Vida superficial. Comparado con el Obispo, el único bueno de los cleros vetustenses, el Magistral parece ser un hombre poco virtuoso.Cap. 13: Almuerzo del día 3
Ana, Quintanar, Fermín, Mesía, Obdulia y algunos más almuerzan en el palacio de los Vegallana. Diablo /confesor: está evidente la configuración. Además, la mayoría de los cómplices están presentes. “Era una broma que quería darle a Mesía; quería ver al confersor y al diablo, al tentador, uno enfrente de otro”. La nueva campaña de Visitación es “meterle por los ojos a ése”, es decir, hacer que Ana se enamore de Mesía. Lo del columpio. Parece que Fermín, por su fuerza física, va ganando. Los demás van al campo. Él se queda.Cap. 14: Tarde del día 3
Fermín ha perdido la paciencia con su madre y los demás curas. Incluso el Obispo le rompe los nervios. Son las 4,00 y va a esperar la vuelta de los que han ido al campo. Se acerca al palacio y espía a una pareja en el balcón. Parece que el Provisor se ha enamorado de Ana.Cap. 15: Cena del día 3
La casa de Fermín. Paula está fuera de sí ya que su hijo no ha venido a almorzar. Salto atrás: historia de Fermín. “De aquella traición acaso nació Fermín a los dos meses de haber unido el buen párroco a Paula y Francisco con lazo inquebrantable”. La madre sabe aprovecharse de los demás. Negocio de vinos. “Le hizo estudiar latín con el cura, el mismo que había dado la dote perdida por el difunto”. Los del bar le llamaban “el hijo del cura”. “El muchacho valía pero más valía su madre. Ella le había hecho hombre”. Tiempo actual: De Pas tiene 35 años. Froilán Zapico y Teresa: ella duerme a pocos pasos de Fermín. Secreto. El asunto de Santos Barinaga, quien odia a De Pas por sus prácticas poco justas con sus competidores (los dos venden objetos de culto). De Pas quiere un monopolio. El confesor de Celestina, su hija, es Custodio. Sabemos por el sereno que es medianoche.Cap. 16: Han pasado días (noviembre)
El 1 de noviembre. Ana está triste. Ha confesado todo a Fermín menos la verdad referente a Mesía. Sueña con éste. Fermínno no la empuja a confesarlo todo. Intenta ponerse por encima de los “defectos vulgares” cuando habla con Ana (19). Aunque poco tiempo ha transcurrido, Fermín ya ha cambiado. Su “gran afición” es Ana (22). Lo simbólico se representa aquí por medio de las “preocupaciones absurdas” de Ana, las cuales la tienen atrapada. Mesía representada la vida natural o placentera. Van a ver Don Juan Tenorio, obra que Ana no ha visto ni leído. “Obdulia meditaba poco lo que decía, hablaba siempre aturdida, por máquina, pensando en otra cosa; iba sacándole filo a la calumnia sin sospecharlo. Además el mayor crimen que podía haber en la Regenta, y no creía ella que a tanto llegase, era seguir la corriente. ‘En Madrid y en el extranjero, esto es el pan nuestro de cada día; pero en Vetusta fingen que se escandalizan de ciertas libertades de la moda...’” (34). Posible interpretación de las metáforas de este tipo: lo mecanizado pone en relieve el estado decadente, o sea, poco vital de la sociedad vetustense. Lo real está ausente. Vidas vacías. Llega Mesía a caballo. Aire libre. Ana comienza a cambiar (24). El año es 1877. Hay mención de la guerra de Cuba (45). Ana cae por don Juan. Quiere un amante atrevido (46). “Todo sería dramático, digno del verso de un Zorrilla” (46). Celda de Inés: símbolo de Ana. Entra el amor. Magia poética. Transformación de Ana. El drama produce en Ana y Mesía reacciones diferentes (para él es algo pasado de moda, una parodia). Dos estados anímicos opuestos dominan el capítulo: la tristeza del día--1 de noviembre--y la emoción producida por el drama.Cap. 17: Día de los Difuntos
Fermín prepara el ‘escenario’ para controlar y seducir a Ana.Cap. 18: Día de los Difuntos
Las máquinas de Víctor. Llueve y hace frío. Todos están dentro de la Iglesia o en las tertulias. Ana está fuera de quicio. Empezar de nuevo. Ser niña otra vez, así destruyendo el viejo orden (lo simbólico [Lacan, Kristeva] o el viejo ánimus del padre [Jung]).Cap. 19: Pasan meses (San Blas)
Ana está enferma. Ha estado enferma mucho tiempo, pero el día de San Blas (el 3 de febrero--el anuncio de la primavera) comienza a sentirse mejor. Mesía está enamorado de ella. A Ana le gusta su compañía. Álvaro se hace amigo de Víctor para estar cerca de ella. Fermín va perdiendo. Ana intenta ser buena, pero su fe se ha puesto tibia. Sabe que tiene que escoger: “¡Salvarme o perderme! Pero no aniquilarme en esta vida de idiota...¡Cualquier cosa...menos ser como todas ésas!” Se enferma otra vez pero se pone bien cuando lee Santa Teresa: “...el papel blanco no era un abismo sin fondo, sino tersa y consistente superficie. Leyó; leyó siempre que pudo... . [Y]a nada turbaba aquel coloquio de dos almas a través de tres siglos” (142).Cap. 20: Más meses pasan (junio)
Pompeyo Guimarán, el único ateo de Vetusta. Salto atrás: su riña con Frígilis, éste, seguidor de Darwin, y aquél, más bien positivista. Pompeyo es diferente de los demás, ya que no culpa a los cleros sino a la religión misma. Deja de ir al Casino y se hace amigo de Santos Barinaga, enemigo del Provisor. Se contagian uno a otro las manías (el ateísmo de Pompeyo, el ‘antiferminismo’ de Barinaga). Éstos y Glocester le calumnian a De Pas por lo de la Cruz Roja y lo de la Regenta. Ana, enferma, parece perder interés en Álvaro, y éste, pensando que Fermín la ha conquistado, se pone celoso. Para desacreditar más al Magistral, quiere que Pompeyo vuelva al Casino. Algunos consiguen que el ateo vuelva, y le invitan a una cena para celebrar: “recordaba el cuadro, por modo miserable, la Cena de Leonardo da Vinci” (173). Mesía, el seductor por antonomasia, cuenta sus conquistas. Terminan con una denuncia general de los cleros y del señor Provisor (¡muera...!) en particular. Todos saben que el caso fue planeado por Mesía por ser su rival. En julio Mesía se va de veraneo, con intención de no volver hasta septiembre. Cuando va al Caserón para despedirse, encuentra a Quintanar leyendo Kempis y a la Regenta vestida de monja. Está a punto de declararse. Ella le deja marcharse sin darle indicio de sus sentimientos. Llora, sin embargo, cuando él se va.Cap. 21: Regreso a tiempos anteriores (mayo-agosto)
Algunas acciones del capítulo anterior se relatan de nuevo pero esta vez desde el punto de vista de Ana. Es mayo y la convalescencia de la Regenta sigue. Lee la Vida de Santa Teresa escrita por ella misma. La enferma es cada vez más mística: se entrega a la imitación de la Santa. Se dedica a obrar bien, y a conseguir que su marido se confiese y que asista a misa con ella. Mientras la Regenta y De Pas, entregados a un amor casto, se ven todos los días, el pobre Víctor, aburrido y triste, lee Kempis. Para Fermín, en cambio, es el agosto más feliz de su vida. Incluso las calumnias contra él parecen disminuirse; no obstante, Glocester y Custodio murmuran de un posible adulterio con Ana. Ésta no comparte la felicidad de su hermano mayor, porque la despedida de Mesía le ha producido nuevas tentaciones. Cuando Visita le cuenta que el Tenorio de Vetusta se ha ido de vacaciones con la esposa de un ministro, Ana se pone celosa. De Pas sabe que sus ‘amores’ con Ana no pueden degenerar en algo carnal. El ambiguo final del capítulo da a entender que él y Teresina son amantes.Cap. 22: Septiembre
Cap. 23: Misa del gallo
Acaba el veraneo. Están de vuelta los vetustenses: los murmaradores, Mesía, etc. Ana y Fermín siguen con sus secretos: el de ella, pensar en Mesía; el de él, consolarse con Teresa. Barinaga, alcohólico, y Rosa Carraspique (monja de las Salesas), tísica, están a punto de morirse. El porqué de estas muertes se convierte en burla de la ciencia. Los enemigos de Fermín le culpan por todo. Ambas muertes dan lugar a una crítica de la postura poco caritativa del Magistral en particular y de la Iglesia en general. Las condiciones antihigiénicas del convento empeoran la enfermedad de la monja; la pobreza perjudica la mala salud de Barinaga: [“L]e dan una hostia consagrada...pero no le dan un panecillo”. Crece la oposición entre Fermín y Álvaro. Tal conflicto personal se hace además político: éste, voz del liberalismo y del progreso; aquél, símbolo de la tradición y la intransi gencia. Muere Barinaga, y su entierro se convierte en manifestación anticatólica y anticlerical. Sin embargo, los celos de Glocester figuran entre las causas. Tema: es difícil si no imposible aclarar las causas de algunos acontecimientos. Crítica del positivismo y del determi nismo. Elemento antinaturalista de la novela: el naturalismo busca en ‘lo natural’ las justas causas de cualquier acontecimiento. Una sugerencia irónica viene al final: las arengas ateístas de Pompeyo habían trastornado la fe sencilla del pobre ebrio. Por culpa del ateo, Barinaga muere inconfeso y tiene que ser enterrado en el cementerio incivil, abierto a toda profanación.
Momento semiótico dentro del orden religioso de Vetusta. Profanaciones menores en la catedral. Todos están presentes en la misa, incluso Pompeyo. Están el Magistral, la Regenta, y Mesía, borracho. Después, en su casa, Ana tiene miedo de volverse loca. No puede quitar se de la mente la imagen de Álvaro. Remordimientos. Piensa en el amor maternal como manera de evitar las angustias de su vida. Va al dormitorio de su marido, a quien encuentra declamando y azotando el aire con una espada. Ana, desesperada y media loca. Navidad. En la casa de Petronila, Ana está a punto de confesarlo todo a Fermín, quien, la noche anterior, les ha escuchado a los borachos llamarle el rival de Álvaro. Quedan para verse después en la catedral. Pero ya sabe Fermín que su conversación tendrá que ver con “ese hombre”.Cap. 24: Carnaval
Cap. 25: El día después del baile
Hablan en el Casino del baile del lunes de Carnaval. ¿Irán las mujeres aristocráticas? Víctor dice que Ana irá de fijo. Las vetustenses se ven muy controladas por los curas jesuitas. El baile. Ana y Álvaro se sientan juntos en la cena, y mientras Víctor se entretiene con sus declamaciones, aquél prepara la campaña. Bailan los dos y Ana se desmaya. Suspenso. Mesía cree que Ana puede estar enamorada de él.
Glocester, el Arcediano, se alegra de darle a Fermín las noticias sobre Ana y Mesía. Éste, comportándose como amante celoso, luego regaña a Ana, quien siente repugnancia ante la reacción de su confesor. “El Magistral no era el hermano mayor del alma, era un hombre que debajo de la sotana ocultaba pasiones, amor, celos, ira...” (322). “[E]l clero era como los demás...” (322). Ana se acuerda de las ideas anticlericales de su padre. No obstante, es capaz de perdonarle a Fermín. Decide que no será ni de él ni de Álvaro. Éste sigue planeando su campaña para la Pascua florida: “El mundo, después de resucitar Nuestro Señor Jesucristo, parece más alegre, más lícitos sus placeres...” (327). El amor en cada instancia constituye un sacrílego. A pesar de que están en Cuaresma y la devoción de los vetustenses va llegando a su punto máximo, la fe de Ana es cada vez más tibia. Sin embargo, empieza a entender mejor su religión personal (semiótica). Le importa la piedad colectiva y desea ser “una molécula de aquella espuma, partícula de aquel polvo que una fuerza desconocida arrastraba por el desierto de la vida, camino de un ideal vagamente comprendido” (334). Busca una fe religiosa más sensorial y apasionada. En el templo, escucha el sublime Stabat Mater de Rossini.Cap. 26: Semana Santa
Pompeyo se pone cínico y luego enfermo al reconocer los terribles efectos de las acciones de él y otros vetustenses sobre algunos miembros de la comunidad (Santos Barinaga, Fermín). Deja de ir al Casino. Igual que Ana ha definido sus propias ideas religiosas en el Cap. 25, en éste, Pompeyo comenta sobre la religión desde un punto de vista ateísta. “Al fin, hay una religión, la del hogar” (340). Cuando se acerca la muerte, Pompeyo pide que venga De Pas para oír su confesión. Fermín, quien ha comenzado a padecer de dolores de cabeza, se levanta de la cama para acudir a la casa del ateo moribundo; pero, cuando le llega una carta de Ana, cambia de idea y se dirige primero al Caserón. La aparente conversión de Pompeyo y la decisión de Ana de salir de nazarena en la procesión del entierro de Cristo, le devuelen al Magistral su buena fama. Sus enemigos ven un complot en todo esto. Pero no ha sido así: todo ha ocurrido por casualidad. ¿Otro dato para poner en duda el determinismo? Ana no está contenta con su sacrificio; a pesar de que no se lo había prepuesto así, para ella ha resultado ser sólo un acto más de teatralidad. ¿Son iguales ella y su marido? ¿Todo en este mundo es espectáculo? ¿No hay nada real? Tema: el estado deplorable de la religiosidad: “Iban a enterrar a Cristo, como a cualquier cristiano, sin pensar en Él; a cumplir con el oficio” (365). En la procesión, el Magistral va pregonando su gloria; Ana va pensando en su comicidad; Vinagre va apreciando su nueva competencia; y los vetustenses, mirándolo todo, tienen los pies de Ana “entre ceja y ceja”. El comentario de Quintanar: “¡Lo juro por mi nombre honrado! ¡Antes que esto, prefiero verla en brazos de un amante!” (370). Mesía le va a ayudar.Cap. 27: Finales de Mayo; Víspera de San Pedro
Ana y Víctor están alojados en el Vivero (¡idea de Mesía!), propiedad campesina de los marqueses, y, por primera vez, la pareja parece ser un matrimonio feliz. Quien ha sido el ímpetu de tan extraordinaria metamorfosis es Benítez, el nuevo médico de Ana. Cuando ella, después del calvario de Viernes Santo, se quedó en cama tres días con los pies hechos pedazos, el bueno de Somoza se negó a acudir. En su lugar se presentó el joven Benítez, con un plan de vida¾¡Fuera cavilaciones, fuera aprensiones, etc.!¾que poco a poco deja a Ana sana y salva. Aunque ella deja de leer Sta. Teresa y ya no pasa largas horas rezando o confesando, escribe cartas y apunta sus impresiones en una memoria. La nueva Ana es incluso capaz de encontrar algo bueno entre los escombros de su penosa juventud. Halla una Mitología ilustrado de su padre y entre las hojas, están trocitos de yerba procedentes de Trébol. La nueva Ana, en realidad, es la antigua, la Ana que existía antes de lo del barco y la gran calumnia. Llegado el día de San Pedro, el Marqués les invita a algunos vetustenses¾entre ellos el Magistral¾a asistir a las festividades del Vivero. Fermín, quien ya teme que haya perdido a Ana, llega tarde (en una berlina desconchada, quizá la misma que le había llevado a casa de Ana en otros tiempos más felices). Va a encontrarse con el grupo; y Petra, quien le sirve de guía por el bosque, quizá le sirva de algo más, aunque este punto no queda muy claro. “Hablaron” (401). Después de comer, Víctor entra en conversación con Benítez, quien le explica que la ‘enfermedad’ de Ana ha sido nada más que una falta de estímulo. Pero no falta aquí la anticipación de una posible recaída: “[E]sa misma exaltación de la alegría, ese optimismo, ese olvido sistemático de sus antiguas aprensiones...no son más que el reverso de la misma medalla” (404). De esta conversación también sale una posible defensa del método positivista, cuando el joven médico le explica a Víctor el aforismo médico: ubi irritatio ibi fluxus...(405), el cual significa: “Allí donde obra un estímulo se produce una secreción o flujo” (405, n. 41). Algo asustado, Víctor pregunta: “¿Porque esta nueva exageración no puede llevarnos a nada malo...? (405). Luego viene la ‘casi respuesta’, cuando comienza a llover, y Fermín (quien ha estado escuchando la conversación sobre la salud de Ana), salta para ir en busca de los jóvenes, quienes han ido al bosque. Víctor le acompaña. ¿Qué encontrarán? ¿Qué temen los dos?Cap. 28: El mismo día
El capítulo abre con una escena graciocísima protagonizada por el celoso señor cura y el igualmente perplejo ex-regente. Negándose de escuchar el aviso de la Marquesa, se marcha aquél para el bosque, seguido por el marido de Ana, quien no alcanza a comprender el porqué de tal quijotada. Tropezando con ramas, zarzas, e hilos de araña, llegan por fin a la cabaña rústica. No encuentran a la Regenta con Mesía pero sí encuentran una liga roja dejada unas horas antes por Petra. Tal prenda íntima denuncia la ‘conversación’ entre su dueña y el Magistral tanto como otras ‘conversaciones’ entre la criada y su amo. Los dos hombres, avergonzados y mojados hasta los huesos, vuelven y, al llegar a la huerta, se enteran por boca de Pepe de la estupidez de sus acciones. Cuando ellos se iban, los jóvenes ya estaban de vuelta, prácticamente sin mojarse. Consciente de los pecadillos de Víctor y de su propia ridiculez, el cura se marcha inmediatamente para Vetusta. El ex-regente entra en casa, rabioso por la caminata tonta que De Pas le ha obligado a hacer: “...y sobre todo a mí me gustan las acciones heroicas que tienen alguna utilidad. Nisi utile est id quod facimus, stalta est gloria...” (410). Este aforismo, indicativo del empirismo racional de Víctor, le localiza filosóficamente entre los ilustrados y positivistas. Las acciones de Fermín han sido precipitadas por otro aforismo de la misma escuela, es decir, las palabras de Benítez: ubi irritatio ibi fluxus. Ana, al saber lo que ha hecho su confesor, vuelve a sentir repugnancia por él. Mientras que los sentimientos del canónigo le parecen poco naturales, los de Mesía, a pesar de ser ilícitos, le parecen incluso caballerscos. Por primera vez, nos encontramos ante un Provisor que “no se disculpaba con los sofismas del maquiavelismo” (416). Según él, todos han sido culpables: él mismo, Víctor, y Ana. “Todo era pequeño, asqueroso, bajo...y él como todos.... Farsa, hipocresía, hipocresía inconsciente, como la propia, como la del universo entero...” (417). Para mantener su nueva salud, Ana denuncia su postura virtuosa anterior para ser como todas, para incluírse entre la bestialidad humana (término procedente del naturalismo zolesco). Admite uno y otro sofisma, de modo que acepta sus propias inclinaciones naturales (metafísica naturalista). Ese mismo día, Álvaro se declara, y Ana, sin responderle nada, por lo menos le escucha. Experimenta por primera vez en su vida un amor apasionado y físico; no obstante, los labios de su amante no la han tocado todavía. Siguen las romerías por todo el mes de julio. En agosto, Ana y Víctor se marchan para la Costa, seguidos por Mesía. En noviembre, durante el veranillo de San Martín cuando los vetustenses disfrutan de los últimos días cálidos del año, en el palacio de los marqueses Álvaro decide conquistar a su virgen amante. Al sorprenderla en el balcón del salón, escucha su exclamación, quizá de doble sentido: “¡Jesús!” (442).Cap. 29: Navidad
El mismo día de Navidad, cuando Mesía come en casa de Ana y Víctor, el hilo argumental llega a su punto máximo de suspenso y luego comienza a desenredarse. Igual que una comedia de capa y espada, el capítulo entero se desarrolla a base de secretos, equívocos, intrigas, rencores, y venganzas. Petra, quien ha ejercido un papel menor en la historia, de repente se hace instrumento de su resolución. Víctor, convencido de que la criada está a punto de darle un disgusto, le pide a Mesía que se la saque de la casa. Éste, que desde hace tiempo usa a Petra como cómplice en sus relaciones adúlteras con Ana, le ofrece un puesto en su fonda. Ofendida, ella no acepta la oferta, pero le dice que pronto tendrá trabajo en otra casa. Ese mismo día, en casa de Fermín, Petra ha recibido una oferta de Paula para ocupar el sitio de Teresina. Sin embargo, sabe que antes de marcharse, tendrá que cumplir con otro deber, contándole a Fermín--a quien le ha servido de espía--todo el asunto de Ana y Mesía. El Magistral, informado por fin del adulterio, escucha el plan de la criada de revelarlo todo al inocente marido. Sabiendo que su amo se levantará temprano para ir a las marismas con Frígilis, Petra le rompe el reloj de bolsillo y le adelanta el despertador. El burlado cazador llega al Parque poco antes de la hora de irse Mesía. Cuando Víctor ve al amigo traidor en el balcón de su esposa, en un instante, se encuentra cara a cara con su deshonra. Escopeta en mano, el furioso marido está a punto de matar al Tenorio vetustense, pero le falta valor para llevar a cabo su venganza. Llega Frígilis, y los dos se van de caza. El miserable viejo, como el viejo ilustrado de El sí, reconoce que su matrimonio ha sido poco natural, y que si Ana le ha engañado, él también le ha hecho daño a su joven mujer. Por la noche, de vuelta en el tren, está a punto de confesarlo todo a su amigo.Cap. 30: La noche del viaje a Palomares
Cuando Quintanar le explica el caso a Frígilis, éste le da una noticia inesperada sobre la secreta enfermedad de Ana. Según Benítez, cualquier susto le puede resultar mortal. Víctor no la quiere matar y sabe que más que nada, la quiere como si fuera su hija. Sin embargo, el canónigo celoso, no quiere dejar en paz a nadie, y esa misma noche se presenta en casa del matrimonio. Le dice a Víctor que la confesión de una infeliz le ha revelado algo que le tiene que importar. Víctor adivina que la infeliz ha sido Petra y que el canónigo (y en efecto toda Vetusta) está enterado de su desgracia. Ya no puede callar el asunto. La única solución: ¡un duelo a muerte con su enemigo! Mesía está dispuesto a escaparse pero los rápidos arreglos de su contrario le obligan a quedarse. El duelo se lleva a cabo y Quintanar muere unas horas después. Cuando Ana sabe que su marido está muerto por culpa de ella y que su amante se ha escapado a Madrid, se enferma gravemente y pasa mucho tiempo en cama. La reacción de los vetustenses es predicible: “La envidia que hasta allí se había disfrazado de admiración, salió a la calle con toda la amarillez de sus carnes” (525). Todos menos Benítez y Frígilis dejan abandonada a la Regenta. Los dos hombres la cuidan constantemente, y, después de varios meses, con la llegada de la primavera, Ana comienza a reponerse. En octubre, Ana decide salir de casa. Va a la catedral y de rodillas ante el confesionario espera que aparezca la mano del cura. Cuando pasan minutos y la mano no aparece, Ana, asustada, da un paso hacia el confesionario. Viene cara a cara con el Magistral, quien la mira con cara de asesino. Ella se cae atrás, y éste, “clavándose las uñas en el cuello, [da] media vuelta, como si fuera a caer desplomado, y con piernas débiles y temblonas [sale] de la capilla” (536). Ana se desmaya sobre el pavimento. Pocos minutos después el perverso Celedonio la encuentra y la besa sobre los labios. Se despierta Ana, “[creyendo] sentir sobre la boca el vientre viscoso y frío de un sapo” (537).
Ensayo: Ejemplo