Observaciones sobre el primer capítulo de Nada:

La historia

Siguiendo el esquema descrito, concluimos que este capítulo, como elemento de la historia, pertenece a la exposición o planteamiento del asunto y como tal incluye lo siguiente: la descripción del ambiente, la explicación de la circunstancia inicial, las relaciones entre los personajes, y el lugar. Notamos además que las referencias al tiempo aluden sólo a la hora y no al marco temporal de la historia.

El discurso

Laforet se vale de todos los recursos típicos del discurso narrativo. Examinemos cada uno:

• Comencemos con la narración puesto que Laforet ha escrito su novela en primerapersona, lo cual influye sobre los demás elementos de forma decisiva. La narradora no es simplemente narradora sino narradora-protagonista. Participa tanto en el discurso como en la historia: la historia está contada según su manera de contarla. Así que el discurso revela la personalidad de la protagonista.

• Puesto que el punto de vista es primera persona, los comentarios de la narradora quedan aislados de la narración.

Las descripciones, además de lo cuentan, indican que Andrea es muy suceptible a todolo sensorial: los olores, los rumores, las luces, etc. El hecho de que la narradora percibe todo por medio de los sentidos (y no por medio de las otras facultades--la razón, las emociones, la intuición) es fundamental porque Andrea es el filtro de lo que ocurre. El epígrafe confirma la relevancia de este dato:

Nada
(Fragmento)


A veces un gusto amargo
Un olor malo, una rara
Luz, un tono desacorde,
Un cantacto que desgana,
Como realidades fijas
Nuestros sentidos alcanzan
Y nos parecen que son
La verdad no sospechada ...

J. R. J.

• Desde el comienzo de la novela notamos que el diálogo sirve para que los demás hablen y así revelen sus actitudes, sus personalidades, sus conflictos. A veces sirve para indicar indirectamente algo que por el momento queda insinuado pero no dicho.

El tono consiste en la actitud del narrador ante los asuntos textuales, y en este caso es la actitud de Andrea, joven inocente pero inteligente, que informa toda la novela. La última frase del capítulo resume bien el tono: “Creo que estuve temblando de indefinibles terrores cuando apagué la vela” (20). No por lo contado sino por el tono, muchos críticos clasifican a Nada como novela tremendista, estilo inventado por C. J. Cela durante la época de posguerra.

La creación del ambiente, la manera cómo la autora usa los elementos de la obra paraproducir efectos emotivos y cómo el lector reacciona ante ellos, se relaciona también con el caráter de Andrea y su manera de percibir el mundo. Puesto que los lectores ven todo por sus ojos y saben lo que sabe ella, comparten con ella la angustia de estar ante algo amenazante pero indefinido.

La presentación de la materia sigue un esquema cronológico: la llegada de Andrea a
Barcelona, sus impresiones de la ciudad, su llegada a la casa de la calle Aribau, su primer contacto con la familia, su reacción a la casa y sus habitantes. Casi todo está presentado de forma directa o realista. Sin embargo, es posible averiguar un detalle quizás significativo en su uso--limitado que sea--del lenguaje figurado. En sus descripciones de cosas Laforet utiliza la personificación: “luces siempre tristes”, “casas dormidas”, “faroles como centinelas borrachos de soledad”, “los brazos de la lámpara”, “los desconchados abrían sus bocas desdentadas”, “La locura sonreía en los grifos torcidos”, y “sillones destripados”. En cambio, las personas quedan despersonificadas: “una gota entre la corriente” (Andrea), “la mancha blanquinegra de una viejecita decrépita” (la abuela), “un tipo descarnado y alto” (Juan), “una languidez de sábanas colgadas” (Gloria), “Alargadas, quietas y tristes, como luces de un velatorio de pueblo” (los familiares), y “estaba delante de mí con toda la altura de su camisón blanco y de su bata azul” (Angustias).

El tema

El tema del primer capítulo es simple. Andrea nos cuenta su encuentro con Barcelona y la casa de Aribau, y mientras que aquélla la llena de expectativas, ésta, tanto la casa como los habitantes, la llenan de angustia. Su deseo de conocer libremente este nuevo mundo ya entra en conflicto con su angustia mayor, su autoritaria tía Angustias. Su desilusión está teñida por el espanto de encontrarse rodeada de seres terribles, “en un ambiente de gentes y de muebles endiablados”. En una palabra, el tema del capítulo es la desilusión de Andrea.